Persecucion a Dominicano de 19 años

Hector Flores

Grande Liga
:arrow: Joven prospecto dominicano de 19 años es perseguido por los 30 equipos de las Grandes Ligas; reside en Manhattan, NY

Mike Antonio de 19 años del Alto Manhattan es súper estrella escolar del campo corto. Fenómeno dominicano es perseguido por los 30 equipos de Grandes Ligas
NUEVA YORK._ Los 30 equipos de las Grandes Ligas del béisbol de los Estados Unidos, están frenéticamente detrás de la firma del campo corto dominicano Mike Antonio, quien tiene 19 años de edad y en poco tiempo se ha convertido en la súper estrella del circuito de escuelas secundarias, jugando con el equipo de la George Washington High School.
Los scouts de todos los equipos de la Gran Carpa, lo consideran hasta ahora el short stop más completo de todos los tiempos en ese nivel y tratan por todos los medios de convencer al jugador y a su padre Mike Antonio (padre), quien jugó profesionalmente en la República Dominicana para que accedan al contrato.

Antonio, que reside en la calle 161 en el Alto Manhattan, muy cerca de la escuela donde estudia, fue invitado a jugar en el Campeonato de las Estrellas de Carolina del Norte, bateando allí para .500 y desde entonces abrió el apetito de los caza talentos de todas las novenas.

Los expertos inclusive se atreven a vaticinar que va camino en convertirse en el sustituto de Derek Jeter, el para corto de los Yankees de Nueva York. Steve Madl el entrenador de la novena de la escuela secundaria, asegura que la cantidad de escuchas que se aparecen a los estadios para hablar con Antonio, “ha sido anormal este año”.

Todos han ido para seguir el rastro del dominicano.
“Yo quiero ir al paraíso”, dijo Antonio refiriéndose a su sueño de llegar a las Grandes y sostiene que está muy consciente de que tiene que seguir trabajando muy duro.
El mundo del béisbol ya lo ha convertido en una estrella en ascenso y la revista deportiva ESPN Sports en su edición de abril publicó que está situado en la posición 45 para el draft (selección) entre todos los aspirantes de Estados Unidos. Tres de los escuchas esperan que esté en el primer lugar de la selección para la fecha en la que los equipos buscarán oficialmente su firma.

La escogencia se hará este mes de junio. Hasta hace un año, Antonio era un joven normal, pero sus extraordinarias habilidades para jugar el béisbol, lo colocaron temprano en la ruta de la fama y fortuna. Cuando llegó a Carolina del Norte, prácticamente nadie sabía de él, pero su actuación en el estadio, lo catapultó a lo que ahora es.

Luego de ese torneo la familia comenzó a recibir docenas de llamadas a la semana y universidades tan prestigiosas como la Saint John, le ofrecieron becas completas para mantenerlo en sus equipos. Su padre es consultado por otros progenitores acerca de cómo convertir a sus hijos también en estrellas.

Pero Antonio, se lo toma con mucha cautela y acopia la filosofía popular de que “quien nada tiene, nada vale” y recuerda que cuando la gente está en buena posición todo el mundo la busca, pero caen al piso, nadie se fija. “En este momento, sólo cuento con mis padres y mi entrenador”, agregó.

Enseñado por su padre que lo ayudó a desarrollar la vocación de pelotero desde que era un niño. Desde La Florida donde residía su papá, se mudó a la calle 184 y avenida Fort Washington también en el Alto Manhattan y fue allí, donde aquel niño, comenzó a manosear sus primeros bates plásticos. El papá que trabajaba en el hospital San Vicente de Manhattan, fue despedido debido al cierre del necrocomio, perdiendo su empleo.

“Pero no hay mal que por bien no venga y estar sin trabajo me permite más tiempo al lado de mi hijo para supervisarlo mejor”, dijo. Relató que cuando su hijo estaba creciendo todos los días lo llevaba a un campo de la calle 158 en la ribera del río Hudson, donde comenzó a entrenarlo en el juego.

También lo inscribió en la Pequeña Liga Michael Buczek del cuartel 34 en la que jugaba en el estadio de la calle Dickman. “Quería asegurarme de que jugaba en muchos partidos al comienzo”, narró el papá de Antonio.

El ex entrenador y presidente de la liga policial de Mike, John Moynihan, dijo que cuando Antonio está en el play, todos los otros chicos se asombran al verlo en acción. “No es diferente a los demás jóvenes. Pasa horas jugando en su Play Station 3 en la casa”.

Cuando se le preguntó al jugador si desea convertirse en una de las grandes súper estrellas de las que manipula en el Play Station 3, guardó silencio y sonrío. Sabe que ya es un atleta, próximo al profesionalismo y entiende el asedio de los medios a los que debe atender.

La mayoría de sus créditos estudiantiles están asegurados y sólo asiste a una clase de 9:00 9:45 de la mañana y luego se va a los campos de Mount Vernon donde dirigido por su actual entrenador hace ejercicios corporales y regresa a la ciudad para participar en juegos de práctica.

“Se siente como si yo fuera un famoso jugador de golf en el que están puestos todos los ojos, pero tengo que seguir concentrado sólo en mí”, sostiene el jugador. En la pared de su dormitorio tiene un póster de Sammy Sosa y algunas veces va al Citi Field, el estadio de los Mets para practicar bateo, correr y fildear, dejando brillar su talento.
Precisó que aunque suena “fácil”, no lo es y debe mantener toda la confianza en sí mismo. Antonio, es la más reciente estrella de una serie de talentos dominicanos que han brotado de su escuela secundaria en el Alto Manhattan, entre ellos Manny Ramírez.

Mide 6 ‘ 2 y pesa 180 libras. Su entrenador habla maravillas sobre Antonio, entre las que dice que el joven registra una velocidad en sus piernas de 6.6 en un espacio de 60 yardas y es un gran bateador de poder, al punto de enviar la bola hasta los 410 sobre la pared del jardín izquierdo.

Su única debilidad, según admite él mismo, es que se preocupa demasiado y pone mucha fuerza en lo que hace. Respondiendo al interés de los 30 equipos de Grandes Ligas para la selección de junio, dice que no puede pensar mucho en eso, porque le quitaría el sueño.

“Sólo necesito que mi proyecto se haga realidad porque sé que puedo salir a los estadios de las Grandes Ligas y jugar profesionalmente”, añade. “Cuando uno quiere hacer algo muy bien y ve todos estos scouts detrás, es difícil disfrutar el juego a plenitud. Y se pregunta lo que escriben en sus reportes los cazadores de talentos.
“Quisiera saber qué están diciendo los escuchas sobre mí”, dijo.

Además de Antonio, otros jugadores dominicanos de escuelas secundarias, también esperan ser seleccionados por equipos de Grandes Ligas, entre ellos el jardinero Melvin García, el primera base Esteban Gómez y los lanzadores Jonathan Bobea y Jeremy Rodríguez.
 

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