• Hola Invitado,

    Este mensaje es para hacerte saber que el foro ha sido actualizado y ha tenido, en consecuencia, muchos cambios importantes. Uno de esos cambios es el look del foro. Por falta de tiempo no he podido abrir un hilo sobre esto pero lo haré tan pronto me sea posible. Espero que el cambio sea lo menos perturbador posible, sin embargo, lo hicimos porque era necesario actualizar los archivos del foro. Un cordial saludo, FrankPereiro

Una nueva mirada a los juegos ganados (W)

alberto silva

Administrador
Miembro del equipo
#1
Los juegos ganados por un pitcher han perdido importancia. Es cierto que un pitcher puede perder a veces si su equipo no batea lo suficiente o comete errores graves y también puede ganar a veces si su equipo batea mucho o tiene una excelente defensa. Pero parece lógico que estas casualidades reduzcan su importancia a medida que la carrera del pitcher sea más larga. Cuando un pitcher abre muchos juegos, digamos 400 o 500, las situaciones externas que van a ocurrir deben compensarse unas con otras y la calidad del pitcher debe quedar más en evidencia. En efecto, si se analiza la relación entre W y FIP en pitchers con carreras largas, se observa una buena correlación entre esas dos variables. Por algo Greg Maddux, que algo sabe de pitcheo, dijo una vez que un buen pitcher es aquél que consistentemente gana más de 15 juegos en una temporada.

Si vemos el periodo 1998- 2017, es decir los últimos 20 años, podemos extraer los siguientes casos de pitchers con más o menos el mismo número de juegos abiertos:
  • Bartolo Colón (511 GS) y C.C. Sabathia (509 GS). Sabathia tiene 10 % mejor FIP que Colón, pero han ganado prácticamente el mismo numero de juegos: 236 y 237, respectivamente.
  • John Lackey (446 GS) y Javier Vásquez (443 GS). Estos dos pitchers, además, tuvieron casi la misma efectividad: 3.94 y 3.91 de FIP, respectivamente. Lackey tuvo 188 W y Vásquez 165; es decir, Lackey ganó 14 % más juegos que Vásquez.
  • Roy Halladay (390 GS) y Justin Verlander (385 GS). De nuevo, la diferencia en FIP entre ambos no es muy significativa: 3.39 y 3.47, respectivamente. Halladay tuvo 203 W y Verlander lleva 188; es decir, Halladay ganó 8 % más juegos que Verlander.
  • Jamie Moyer (410 GS) y Roy Halladay (390 GS). La diferencia en FIP entre ambos es extrema, Halladay tuvo 33 % mejor FIP que Moyer. Halladay ganó el 52 % de los juegos que abrió y Moyer 44 %; es decir, Halladay ganó 18 % más juegos que Moyer.
La relación observada entre W y FIP y estos tres casos nos permiten concluir, al menos preliminarmente lo siguiente:
  • En el largo plazo, existe una buena relación entre W y FIP
  • Para pitchers con una misma efectividad y mismo número de juegos abiertos, la diferencia en juegos ganados puede alcanzar 14 %. En promedio, por temporada, esto puede significar una diferencia de 2 W.
  • Diferencias de 10 % en FIP pueden no hacer ninguna diferencia en W, pero una diferencia de 33 % en FIP puede representar 18 % más de W. En otras palabras, una diferencia de 1.0 de FIP puede representar, en promedio, 3 W de diferencia por temporada.
En una sola temporada, por supuesto, estos resultados no necesariamente aplican. En 2017, por ejemplo, pitchers con similar FIP y GS llegaron a tener hasta 7 W de diferencia, como fue el caso de Bauer y Leake. Pero estamos hablando de un número muy reducido de GS (31); como decíamos antes, se requieren de 400 a 500 GS para que las diferencias entre los pitchers se atenúen y se reduzcan a un máximo de 2 W por temporada, en promedio, para pitchers con números similares de FIP y GS.

En fin, con este ejercicio no pretendo reivindicar los W, sólo expresar que no son una medida tan mala de la calidad de un pitcher, si se ven en el largo plazo.